Por
medio de este reporte deseo saludar todos los Obispos,
pastores y lideres. Es un privilegio para mí dirigirme
a todos ustedes para hablar de la obra en Sud América.
Primero agradeciendo a nuestro Obispo Secretario de Misiones
Internacionales, Obispo Arturo Espinosa, quien junto a
su amada esposa nos han atendido en nuestras necesidades
espiritualmente en consejería y en necesidades económicas
en la región. Es verdad que hemos sufrido los problemas
de la crisis económica mundial, pero a pesar de
todo eso Dios nos ha abierto puertas, pues quienes han
sido nuestros mentores, nos han legado mucha fe para superar
todos estos problemas. Quiero agradecer a los presidentes
de los países de Argentina, Obispo Alberto Ahrens,
al Obispo de Uruguay Walter Klug, de Chile al Obispo Jorge
Contreras, y a los Misioneros de Perú Alberto Rusconi
de Paraguay Fernando González, de Bolivia Sergio
Comparato de Ecuador Darío Vera, de Brasil Eduardo
Pérez. Hombres llenos del Espíritu Santo
con quienes hemos logrado conformar un equipo de trabajo
muy unido ayudándonos unos a otros de diversas maneras.
Así hemos logrado grandes triunfos creciendo cualitativa
y cuantitativamente a través de la Estrategia de
Jesús, seminarios, visitas, y reuniones.
Una
de las grandes metas que se propuso Misiones Internacionales
en este periodo fue comenzar el campo misionero en Ecuador,
celebrando el año pasado un año de trabajo.
Ya contamos con cuatro congregaciones en Ecuador, con
un excelente trabajo realizado por el misionero Darío
Vera.
También
dedicamos dos hermosos templos, uno en Santa Cruz de
la Sierra Bolivia con capacidad para trescientos hermanos
y otro en Paraguay con capacidad para trescientos cincuenta
hermanos, además compramos una propiedad en Brasil,
en el lugar de Santana Do Liberamento.
En
todos los países se realizan campamentos, seminarios
y campañas evangelisticas. Agradecemos a todos
los pastores que nos visitan de los Estados Unidos que
siempre son una grande bendición para nosotros
en sud América.
Agradecemos
a todos los pastores que oran por nosotros, que ayudan
con su economía al campo misionero. A las hermanas
Dorcas que hacen posible esta grande y maravillosa obra
de salvar a los perdidos con el aporte de Flor Azul.
Gracias a todos mis deseos son que Dios les Bendiga ricamente.
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